Análisis de Michel Tissier, Coordinador de la Red Internacional de EH, sobre el segundo manifiesto convivialista (2020)
- Fecha 25 octubre, 2021

El interés del Segundo Manifiesto Convivialista es doble: en su contenido y en las firmas que recoge.
Antes de analizar el contenido, es necesario anotar y saludar el gran número y diversidad de firmas obtenidas, aunque también nos fijamos en los límites. 276 personalidades (¡unas 300 dice la contraportada!) de 33 países.
El 58% son franceses (161), siendo los otros países más representados, muy por detrás, Brasil (19), Estados Unidos (16), Alemania e Italia (10), Japón (9), Suiza (8). Sólo 3 del Magreb y 4 del África subsahariana.
En Francia, hay representantes de la Economía Social y Solidaria, el semanario Alternatives économiques, el mundo diplomático, la revista Esprit, Attac, ecología política, colapsología, ATD Cuarto Mundo, Diálogos en humanité. Emmanuel Faber es el único líder económico.
Entre las personalidades que se pueden considerar cercanas a la RIEH: Elena Lasida, Patrick Viveret, Jean-Baptiste de Foucauld, Gaël Giraud, Edgard Morin, sin olvidar por supuesto a Yves Berthelot. Internacionalmente: Noam Chomsky, Susan George, Shirin Abadi, Chico Whitaker, Leonardo Boff, Olivier de Schutter, Jean Ziegler, Mathieu Ricard. Por lo tanto, el espectro es bastante amplio.
El Manifiesto asume que los firmantes son intelectuales. Uno puede pensar que no todos están completamente de acuerdo con todas las propuestas del Manifiesto, pero sintieron que los puntos de acuerdo eran lo suficientemente numerosos como para comprometer su firma. Este es un hecho muy positivo para todos aquellos que, como nosotros, quieren construir el consenso más amplio posible para los cambios estructurales en la organización del mundo basados en el humanismo.
El objetivo central del Manifiesto es definir los valores y principios que sustentan una alternativa al neoliberalismo. "Lo que más falta en las miles y decenas de miles de asociaciones o redes, decenas o cientos de millones de personas en todo el mundo que buscan escapar de las garras del capitalismo neoliberal, que les impide coordinarse y los condena a una forma de impotencia, es la ausencia de un consenso explícito y claramente compartido sobre unos pocos valores o principios centrales". Los firmantes "no están satisfechos con las denuncias estereotipadas de los mercados o el capitalismo que quedan en nada mientras no nos digan qué otro tipo de sociedad podemos esperar razonablemente poder construir". Esta ambición rompe con el discurso que llevan muchos libros o producciones audiovisuales que relatan todas estas experiencias y que se niegan a responder a la pregunta de la definición de una alternativa. Según ellos, basta con contar estas experiencias y considerar que dibujan el mundo del mañana sin necesidad de describir sus fundamentos. Por desconfianza en las ideologías y desconfianza en los partidos y políticos que dicen encarnar el cambio. Para los firmantes del Manifiesto, no basta con llamar a una transición sin decir qué o a "un mundo después" definido por su ruptura con el "mundo anterior" o a un "cambio de paradigma" sin especificar cuál es el nuevo paradigma al que pretendemos referirnos.
El convivencialismo se presenta aquí como una filosofía política, la filosofía del arte de vivir juntos, de la convivencia.
Estamos totalmente de acuerdo con esta ambición, incluso si llamamos a esta referencia compartida "economía humana”, y no "convivencia". Y la economía humana es también una filosofía política, la filosofía de pasar de un mundo menos humano a un mundo más humano. Volveré sobre esta cuestión de la elección de las palabras más adelante. Pero estamos en el mismo campo.
Para la definición de este conjunto de valores y principios, el manifiesto presenta una posición muy asertiva y muy fuerte, ya que formula cinco principios y un imperativo categórico que los atraviesa a todos:
• Principio de naturalidad común
• Principio de humanidad común
• Principio de socialidad común
• Principio de individuación legítima
• Principio de oposición creativa
Y el
• Imperativo de dominio del exceso, la desmesura, la arrogancia.
Este es el corazón del Manifiesto y su principal contribución, tanto más interesante cuanto que es muy preciso, a la vez que es capaz de llegar a un consenso, que no es evidente, especialmente a nivel internacional. Las formulaciones son fuertes: "La única política legítima, pero también la única ética aceptable son las inspiradas en los cinco principios".
Nos parece que en este corpus central también deberíamos dar cabida a lo que el manifiesto llama pluriversalismo; es decir, la síntesis que hay que encontrar entre el universalismo y la pluralidad de culturas.
En relación con esta afirmación, uno puede preguntarse, por supuesto, si está de acuerdo con los cinco principios y el imperativo. Pero, sobre todo, debemos preguntarnos si, como se dice en matemáticas, son condiciones necesarias y suficientes, y si trascienden las diferencias en culturas y situaciones económicas y sociales. ¿No deberíamos añadir más? ¿Tiene realmente cada uno de ellos tal importancia que no puede ser descartado sin desestabilizar el todo? Es difícil responder a estas preguntas, excepto confrontando estos principios con las principales preguntas que enfrenta nuestra humanidad y viendo cómo informan las decisiones que se deben tomar y las políticas que se llevarán a cabo. Volveré sobre esto más tarde.
Mientras tanto, podemos comparar estos cinco principios del convivencialismo con los cuatro principios de la economía humana:
• Teniendo en cuenta a todo el hombre (i)
• Teniendo en cuenta a todos los hombres (ii)
• Organizar la participación de todos los hombres (iii)
• Vivir en armonía con la naturaleza (iv)
Una comparación verdaderamente profunda estaría más allá del alcance de esta nota. En general, observamos:
• Que existe una equivalencia entre el principio de naturalidad común y el principio iv)
• Que el principio (ii) se divide en dos principios del convivencialismo: el de la humanidad común y el de la socialidad común.
• Que no encontramos en el convivencialismo los principios (i) y (iii)
• Que no encontramos en los principios de la economía humana el principio de la individuación legítima ni el de la oposición creativa.
En este punto, quiero enfatizar especialmente el último punto, porque me parece que el convivencialismo nos hace avanzar en nuestro enfoque de la economía humana. Donde planteamos la solidaridad, la consideración del interés común, la armonía necesaria, el convivencialismo da derecho al interés personal, a la rivalidad, a los conflictos. "La política legítima es la que mejor permite desarrollar la individualidad singular de uno desarrollando las capacidades de uno, el poder de uno para ser y actuar, sin dañar el de los demás, en la perspectiva de la libertad igualitaria". O: "Debido a que cada uno tiene una vocación de manifestar su individualidad singular, es normal que los humanos se opongan entre sí. Pero es legítimo que lo hagan solo mientras no ponga en peligro el marco de la humanidad común, la sociedad común y la naturalidad común que hace que la rivalidad sea fructífera y no destructiva". Debemos integrar estas contribuciones de convivencia.
Otro aporte a integrar es el lugar central que hace el convivencialismo al concepto griego de “hubris”, traducido como desmesura, arrogancia. Esto se considera la causa fundamental de todos los males que enfrenta la humanidad y el dominio del exceso como el objetivo principal de la "buena política". Por lo tanto, es en el hombre mismo donde residen tanto el problema como la solución. Este es el fundamento del lugar de la espiritualidad tanto en la civilización que queremos promover como en la estrategia de cambio que estamos implementando, que debe combinar la transformación personal con el establecimiento de nuevas estructuras.
Desde el corpus central, el manifiesto presenta algunas implicaciones generales, luego propuestas concretas. Las implicaciones generales se presentan en 4 campos:
• Campo moral (implícitamente el manifiesto parece distinguir entre la moral que es individual y la política que es colectiva).
El texto merece ser citado en su totalidad:
"Lo que cada individuo puede esperar es ser reconocido como igual dignidad con todos los demás seres humanos, tener acceso a condiciones materiales suficientes para llevar a cabo su concepción de la buena vida, con respeto a las concepciones de los demás, y así buscar ser reconocido por ellos, participando efectivamente, si así lo desea, a la vida política y a la toma de decisiones que afecten a su futuro y al de su comunidad.
Lo que se le prohíbe es caer en el exceso y en el deseo infantil de omnipotencia (la arrogancia de los griegos) [...] pretendiendo pertenecer a alguna especie superior o monopolizando y monopolizando una cantidad de bienes y un cuanto de poder tal que la existencia social de todos se vea comprometida". Sigue concretamente el deber de rechazar para sí mismo la corrupción y denunciarla mediante la práctica de las alertas.
Si bien está de acuerdo con este texto, la economía humana también afirma la responsabilidad de todos de respetar la dignidad de los demás, de trabajar para participar en la creación de riqueza, de participar activamente en la toma de decisiones en un marco democrático y de respetar las decisiones tomadas en este marco. También debe aclararse qué se entiende por comunidad, que incluye al menos tres niveles: local, nacional e internacional.
• Ámbito político
El convivencialismo toma nota del hecho de que son los Estados los que organizan la vida política.
El manifiesto utiliza una expresión muy fuerte al afirmar que un Estado solo puede considerarse legítimo si respeta los cinco principios y observa el imperativo de dominar la arrogancia. Dado el carácter muy general de los principios, es de temer que cualquier persona o grupo se considere justificado para cuestionar la legitimidad de cualquier Estado. Sería mejor decir que los cinco principios constituyen una referencia para la acción del Estado.
El problema se encuentra en una declaración muy problemática cuando el manifiesto también afirma que solo son legítimos aquellos Estados que garantizan a sus conciudadanos una renta básica y establecen una renta y riqueza máxima para los más ricos. Por este añadido ello significa que ningún Estado en el mundo es legítimo. Pero, sobre todo, podemos adherirnos perfectamente a los 5 principios sin estar de acuerdo con estas dos medidas, que también son muy controvertidas. El manifiesto afirma que "la miseria debe ser declarada ilegal". Esta declaración puede incluirse en el programa de un partido político en Francia, pero tiene poco sentido en el contexto de países donde la pobreza es endémica. Es conferir al Estado una omnipotencia completamente excesiva. Según la economía humana, cada sociedad debe organizarse para que todos puedan obtener un ingreso de su trabajo que les permita llevar una vida digna. Por otro lado, también se puede debatir la medida sobre la renta máxima. Lo principal para nosotros es que cualquier ingreso, sea cual sea su nivel, se obtiene respetando las expectativas y derechos de todas las personas que contribuyen a generarlo y respetando los equilibrios naturales. En cuanto a los límites de la riqueza, deben ser gestionados en nuestra opinión mediante una revisión fundamental del derecho a la propiedad.
Más que las dos medidas que plantea el convivencialismo, nosotros planteamos el sistema de puesta en común de la protección social basado en el principio "De cada uno según sus medios a cada uno según sus necesidades", del que curiosamente el manifiesto no habla si bien es fundamental en la organización de la sociedad que defendemos. ¡Es cierto que no es nuevo!
El manifiesto trata con cierta extensión de la democracia. Señala la paradoja entre el hecho de que la democracia es una referencia con la igualdad de principios de todos con todos y que al mismo tiempo hay signos alarmantes de desafección con ella. Es lamentable que insista sobre todo en las razones para no seguir creyendo en la democracia. Sin embargo, el principio de igualdad, que es el fundamento de la democracia, es equivalente al de la humanidad común. Por nuestra parte, no consideramos que la democracia sea un modelo anticuado destinado a ser sustituido por otro. Por el contrario, hay que profundizarlo. El manifiesto no escapa aquí al riesgo de surfear sobre la ola del presente. Por ejemplo, cuando declara que "la democracia participativa sólo puede ser eficaz si es lo más directa posible, es decir, si se basa en gran medida en el sorteo". También nos asombra leer que "la demanda de igualdad ahora se extiende al mundo animal en nombre del anti-especismo”.
• Campo ecológico
Los seres humanos no deben verse a sí mismos como dueños de la naturaleza, sino como parte de ella. El manifiesto menciona una relación de don / contra-don "al menos metafóricamente", lo que significa que los humanos "deben devolver a la Naturaleza tanto o más de lo que toman o reciben de ella". Claro que podemos estar de acuerdo con esta declinación del principio de naturalidad común. La dificultad radica en la implementación, ya que también pretendemos satisfacer las necesidades de alimentos saludables para todos los seres humanos y las necesidades de energía, incluso controladas, para reducir la ardua labor del trabajo, para calentar o enfriar, para moverse, para intercambiar bienes y servicios. Allí, el convivencialismo no proporciona una respuesta particular, pero sin duda este no es su papel. Tampoco lo hace la economía humana. Porque una vez establecidos los principios, no hay una solución predefinido que sea suficiente para aplicar. El convivencialismo no escapa totalmente a una cruz frecuente sobre estos temas. Dice, por ejemplo, que debemos salir de los combustibles fósiles para 2040-2050. Este tipo de declaración es en gran medida una cuestión que surge de un principio anterior, e inevitablemente conduce a la denuncia global de políticas que no logran estos objetivos. No basta con decretar que dejemos de extraer combustibles fósiles con gran determinación política. Debemos seguir abasteciendo la demanda de energía, y está claro que no hay consenso social para hacer cortes de energía o para limitar drásticamente, por coerción, el uso de automóviles o aviones. Por lo tanto, para avanzar, no basta con establecer objetivos importantes, especialmente a medio y largo plazo. Es por eso que, con la economía humana, nos centramos en la educación que permite a todos y cada uno de los grupos sociales ser conscientes de lo que está en juego y el papel que deben desempeñar para lograr el objetivo común y en la democracia que nos permite tomar decisiones compartidas. Y en elecciones que a menudo son compromisos entre varios imperativos. Debemos fortalecer la capacidad de escucharnos unos a otros entre ecologistas y agricultores, entre protectores de la naturaleza y productores de energía, entre promotores de la diversidad cultural y turistas que deseen viajar, ... También insistimos en que cualquier cambio debe ser tanto personal a través de la espiritualidad, en el territorio donde se vive gracias a un desarrollo local humano y sostenible, en las estructuras y políticas llevadas a cabo por los Estados y por los acuerdos internacionales. Es la articulación de los cuatro niveles lo que es decisivo.
• Ámbito económico
En este campo hay una gran proximidad entre el manifiesto convivialista y las elecciones de política económica inspiradas en la economía humana. Incluso encuentro que varias formulaciones del manifiesto son más fuertes, más claras que las nuestras. Algunas citas ilustran esta conexión:
"El verdadero desarrollo de toda la riqueza humana [está] lejos de reducirse solo a la riqueza económica, material o monetaria. La riqueza efectiva pasa por un sentido de deber cumplido, de solidaridad o de entretenimiento; por todas las formas de creatividad, artística, técnica, científica, literaria, teórica, deportiva, etc. En una palabra, es inherente a una forma u otra de gratuidad o creatividad y a la relación con los demás".
"El mercado y la búsqueda de rentabilidad monetaria son plenamente legítimos siempre que respeten, en particular a través de los derechos (sociales y) sindicales, los postulados de la humanidad común y la socialidad común, y que sean coherentes con las consideraciones ecológicas anteriores".
"La prioridad es luchar contra los excesos rentistas y especulativos de la economía financiera que son la causa principal del actual exceso capitalista".
"Es imperativo, en el objetivo de una economía plural, establecer un equilibrio entre el mercado, la economía pública y la economía no de mercado y no monetaria ... dependiendo de si los bienes o servicios a producir son individuales, colectivos, comunes o privados".
El manifiesto utiliza la expresión "prosperidad sin crecimiento" que se puede comparar con la de "feliz sobriedad" de Pierre Rabhi o "abundancia frugal" de Jean-Baptiste de Foucauld. También se refiere a "una sociedad post-crecimiento" y a la "desmercantilización”, designando así "todas las formas de satisfacer mejor las necesidades con menos mercancías y menos dinero".
También exige una remodelación fundamental del estatus, las responsabilidades y la gobernanza de la empresa.
Todo esto necesita ser aclarado, declinado en diferentes contextos culturales-socioeconómicos. Pero esto es igual de cierto para la economía humana.
En total, podemos señalar:
Una proximidad muy estrecha entre el proyecto mismo del Manifiesto Convivialista y el de la Economía Humana: construir un consenso internacional, reconociendo la diversidad de culturas, sobre los principios organizativos de las sociedades humanas y de la humanidad en su conjunto para realizar los cambios estructurales en los ámbitos político y económico necesarios para hacer frente a los desafíos que enfrentamos.
En la formulación de estos principios, las convergencias entre los dos enfoques superan las diferencias que, sin embargo, son importantes. Es necesario por tanto reconocerse como partícipe de la misma corriente, de la misma alianza y dentro de este todo hacer vivir un debate. La elección de las palabras para designar este conjunto es importante. Mi opinión personal es que ni la palabra convivencia ni la expresión economía humana son satisfactorias. Es necesario dejar el campo abierto, manteniendo cada uno en esta etapa su referencia.
La principal diferencia es que con la economía humana no solo proponemos una visión en forma de un conjunto de principios, sino también un camino, un enfoque para lograr cambios estructurales. Este enfoque se basa en dos pilares: la educación (sensibilización) y la democracia (participación activa en los asuntos comunes). Articula la acción y la reflexión. También articula los niveles personales, el territorio donde vivimos, el Estado, el mundo.
Donde el Manifiesto Convivialista lucha en sus conclusiones por definir cómo se organiza la internacional convivialista y se siente tentada por la acción política directa, proponemos organizar una red basada en grupos locales, coordinaciones continentales y coordinación internacional cuya acción política sea indirecta, es decir, que tenga como objetivo fortalecer la conciencia y las capacidades de los individuos y grupos para participar en los cambios.
Parafraseando un eslogan de otra época: "Es un buen comienzo, continuemos el debate"... y especialmente la acción
Michel Tissier, Secrétaire exécutif du RIEH
Le Mené, le 17 octobre 2020
www.rieh.org
Más información en: https://convivialisme.org/
