Ecos de una tertulia sobre la guerra en Ucrania por Roberto Olave Belmonte. RIEH Uruguay

“Ninguna guerra es justa…”

El pasado 6 de abril, se realizó una tertulia entre miembros de la Red en Uruguay, resaltando la importancia de escucharse. Cada participante expresó su percepción libremente y con confianza, luego de haber compartido un material abarcando diversos ángulos del conflicto: histórico, cultural, geoestratégico, militar, de bloques y de personas.
Desde la investigación/acción, podemos sintetizar la tertulia en dos enfoques: uno aparentemente predominante y las iniciativas que surgieron desde el escucharse. Al final, algunas conclusiones.

Algunos enfoques que parece predominan en la opinión pública
Sensación de que no se puede hacer nada.
Se naturaliza el mal, lo malo.
Todo es cuestión de intereses económicos o políticos.
Proceso en todas las guerras: primero se mata, luego se negocia.
El mal de las migraciones forzadas.
Interés por ser en Europa y por efectos globales; otras guerras endémicas ya no se mencionan.
Un Occidente que desde algunas miradas se pinta decadente, inmoral… y que al mismo tiempo ha promovido derechos que hoy intentan ser universales, como la liberación de la mujer, la defensa de los recursos naturales y otras conquistas civilizatorias.
La polarización en las teorías de bloques, ignorando la riqueza y variedad cultural.
La deformación de la economía de mercado, por un orden social capitalista más monopólico, exacerbado por el avance tecnológico: incrementa la concentración y mira a la economía como algo separado de la vida familiar, social y política.
Nos resulta difícil vivir lo que viven los demás.

Algunos enfoques para proponer y propiciar en la opinión pública
Poner primero a las personas. En el centro debe estar la solidaridad con los ucranianos, también en el plano de los DDHH. Y está la importancia de lo imponderable: dentro de la incertidumbre, hay acontecimientos específicos que condicionan: una historia de absolutismos e imperialismos y hay que entender las lógicas de las mafias e intereses de grandes empresas y organizaciones privadas y estatales.
Al mismo tiempo, hay que levantar voces contra la desmoralización y la polarización.
Hay grandes gestos de solidaridad de la sociedad civil que recibe a los migrantes.
Mantener y cuidar una conciencia responsable y una mirada muy crítica a los males de Occidente, pero no igualar a miradas que desechan valores como los DDHH.
Todos los actores de la realidad mundial tienen necesidades, intereses, propuestas y acciones: imperios, países, jefes de estado, organizaciones multilaterales, medios de comunicación: la cuestión está en cómo tratamos la oposición de intereses, real o exacerbada por inequidad o falta de formación, real o promovida.
La prioridad democrática para combatir la injusticia: forma de convivencia para solucionar los conflictos, superior al autoritarismo, bajo cualquiera de sus formas.
Necesitamos más democracia: debe ser profundizada, con una visión integral del ser humano, como lo concebimos desde la EH. Instituciones fuertes, multilateralismo (en declive hoy) y democracia económica, sin la cual no hay democracia política. El sistema completo de crecimiento y desarrollo no va por buen camino y desde los ´70 se viene advirtiendo.
No dejarnos llevar por frases como ésta: “los políticos son todos iguales…”.
La importancia de las personas: siempre presentes en la historia -para bien o para mal- según el lugar y el momento. Su educación personal y como miembro de una comunidad.
El tema educación es a largo plazo: compromiso y respeto. Aprender a escuchar, a convivir, no generar un clima de violencia.
¿Qué ciudadanos estamos formando? La escuela, la educación, es la primera socialización después de la familia. Formar los futuros educadores, incluir la ética en la currícula. Educar es enseñar a convivir, formar, “somos personas humanas” …
La alteridad, esfuerzo de vivir lo del otro: “No soy el otro, pero no soy sin el otro” (Levinas).
“Más estatuas a la responsabilidad que a la libertad” (Viktor Frankl).

Conclusiones
Hay razones múltiples para la guerra: causalidad, acciones, omisiones… pero se debe afirmar que ninguna guerra es justa. Sufren muchos y no precisamente quienes las hacen o las arman. Debe existir un pacifismo básico en el enfoque de todo: no se arreglan las cosas con la violencia.
La corrupción es un tema central; oligarcas rusos y ucranianos se hicieron ricos; hay muchos intereses de ese lado.
¿Qué hacer? Se debe empoderar la sociedad civil. Desde la educación, enseñar la cooperación desde niños: no sólo la competencia…
Se afirma que no hay una materia que enseñe a mirar la tecnología desde el punto de vista cultural. Se recuerda un profesor quien repetía: “el cambio comienza por usted”.
Debemos practicar la escucha, cuando hay información acotada, evitando el clima de oposición y violencia en general.
En todos los conflictos hay una solución. Es un camino que puede ser largo, donde siempre hay algo a ceder, a perder… no es sólo ganar, ganar… La EH es posible.

Cuando comenzamos la tertulia, repasamos algunas frases de Lebret, que iluminaron la puesta en común. El centro en la persona humana es el fundamento de la Red. El concepto de ser humano es fundamental para construir la Economía Humana.
“La importancia del espíritu: es necesario que las personas puedan sentirse libres y unidas en su adhesión a la verdad, en la comunidad de ideales, en la verdadera fraternidad…”
“El bien común no es el bien de tal o cual persona; es el bien de un grupo humano en su conjunto. (…) El bien común, a medida que se instaura, introduce en una sociedad tres elementos fundamentales: confianza mutua, prosperidad, seguridad”.
Cuando cada persona y todas las personas viven dignamente, son tratadas con equidad y justicia, ejercen su libertad, se sienten solidarias, asumen sus responsabilidades frente a sí mismas, los otros y la naturaleza, estamos en la armonía de la Economía Humana.

Roberto Olave Belmonte

Evaluamos una próxima tertulia sobre el “ser humano”.