La equidad cooperativa es tambièn equidad de gènero. Cecilia Tenaglia,
- Fecha 22 abril, 2023

En el mes de marzo hemos reflexionado sobre la mujer y su rol actual en la sociedad. Y ¿qué tiene para decir el cooperativismo en esa nueva construcción del rol femenino con mayores derechos y equidad de gènero?
Este sistema cooperativo que desarrolla un tipo de economìa social y solidaria, constituye sus primeros estatutos en 1844, cuando los así llamados equitativos pioneros de Rochdale (Inglaterra) se ocuparon de los magros ingresos de sus trabajadores, creando una cooperativa que estableció sus estatutos en base a principios y valores que garantizaban la protecciòn de los más vulnerables[1].
La declaracion de Manchester (1995) de la Alianza Cooperativa Internacional define:
Las cooperativas se basan en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Siguiendo la tradición de sus fundadores, sus miembros creen en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás.
Desde hace 170 años son organizaciones legales al servicio de las necesidades bàsicas de las personas, que utilizan el trabajo como medida de distribuciòn de la riqueza que generan, y ponen en el centro a las personas y la comunidad como generadoras y destinatarias de su desarrollo.
Las cooperativas son espacios de desarrollo de la democracia econòmica y social. Su estructura electiva, de trabajo en comisiones de integraciòn rotativa, acompañada de la promociòn de la educaciòn interna, contribuyen a mejorar el desarrollo social en la vida cotidiana.
Las cooperativas también se encuentran atravesadas por los problemas de las mujeres en la sociedad, y los reflejan en sus organizaciones, porque esos problemas surgen de una cultura y educaciòn general. Por ejemplo, lograr espacios en los òrganos de decisiones, la igualdad salarial respecto de los hombres en muchos roles en que desempeñan iguales tareas, el reconocimiento de la actividad domèstica y de crianza como contribuyentes a la economìa y la responsabilidad compartida entre gènero, son temas que aparecen y se hablan abiertamente en las asambleas y reuniones, con la ventaja de que el funcionamiento democratico permite revisar los vìnculos, y còmo se aplican los principios y valores en ellos.
La actividad de dirigencia cooperativa es muchas veces voluntaria, lo que require un tiempo adicional a la jornada laboral. Las mujeres que se ven exigidas por las tareas de cuidado se ven limitadas por su realidad cotidiana para dedicarse a estos roles. No es su capacidad para el desempeño del liderazgo sino el rol familiar el que la inhibe de desarrollarse y participar equitativamente en comparaciòn a los hombres. Por tanto el desarrollo del cuidado compartido en el hogar es clave para darles esa oportunidad, sin embargo hay que trabajar para la toma de conciencia de esta situaciòn.
Por otro lado, desde la mirada masculina muchas veces se entiende que “no corresponde” a las mujeres asumir roles de liderazgo, o desarrollar situaciones de exposición y responsabilidad ante un grupo, sino que la administraciòn y representaciòn de la cooperativa debe ser asumida por hombres. [2] Trabajar en la conciencia de equidad de gènero, de igualdad de oportunidades, requiere redimensionar tambièn el sentido de competencia: considerar a todos los gèneros igualmente capaces y competentes para un rol, siempre que sus cualidades y ética respondan a las expectativas del grupo.
Pero tambièn estamos imbuidos en la competencia de mercado, en aquella que nos pone en carrera por las preferencias ajenas, atribuyendo a esas preferencias el poder de nuestra sobrevivencia.
En el Museo de Rochdale en Inglaterra figura la siguiente cita de los Pioneros de Rochdale junto con la Declaración sobre la Identidad Cooperativa de la Alianza, unas palabras que no deben olvidarse nunca: “El ideal cooperativo es tan antiguo como la sociedad humana. Lo que es nuevo es la idea de conflicto y competencia como principio del progreso económico. El desarrollo de la idea de cooperación en el siglo XIX se entiende mejor si se ve como un intento de explicitar un principio inherente a la constitución de la sociedad, pero que ha sido olvidado en la confusión y la desintegración del veloz progreso económico” [3]
En este marco las mujeres aportan desde su rol biologico de cuidado de la vida y la sobrevivencia humana, un sentido de desarrollo màs inclusivo.
Las cooperativas constituyen entornos adecuados para el desarrollo profesional de la mujer, por el desarrollo de una cultura organizativa que hace de la igualdad de oportunidades, el respeto a la diversidad, la gestión democrática y el fomento de las relaciones humanas entre trabajadoras y trabajadores, valores básicos de su funcionamiento como empresa, además, las sociedades cooperativas se rigen por el principios de igualdad y equidad entre las personas socias, y esta es la base del funcionamiento de la cooperativa.[4]
En amplias regiones del cooperativismo mundial se trabaja por la igualdad real entre hombres y mujeres, generalmente como estrategia de inclusión y de desarrollo de la equidad, entendida como dar a cada uno lo que necesita, valor que se promueve en las cooperativas porque son organizaciones centradas en las necesidades humanas y ocupadas del desarrollo con equidad. El caracter democrático de las organizaciones de economía social y solidaria, donde todos y todas pueden participar en la toma de decisiones estratègicas de la empresa puede hacer pensar que los riesgos de discriminacion en materia de gènero son menores. Pero hay cosas por corregir, y lo interesante es el camino de toma de conciencia que se ha iniciado, y se muestra como apertura a los cambios y en la creaciòn de nuevas condiciones de trabajo y de organizaciòn (protocolos y reglamentos) que reducen las asimetrìas de genero.
Dos elementos -aunque existen más- podemos destacar en Uruguay que contribuyen a una mayor equidad de género:
- El desarrollo de proyectos que fomentan la sensibilizaciòn y toma de conciencia de las diferencias subliminales existentes, que incluyen tanto a hombres como a mujeres. Estas estrategias se desarrollan lideradas por el movimiento cooperativo en su conjunto, con arraigo principal en la Federaciòn de cooperativas de trabajo pero que se ha extendido también a las de usuarios, con la articulaciòn de CUDECOOP (organizaciòn de tercer grado que reùne a las federaciones del cooperativismo) en los contenidos comunes.
- La realizaciòn de investigaciones y la publicaciòn de herramientas para la orientaciòn de las mujeres que viven violencia basada en gènero en las cooperativas. Se està trabajando en generar un protocolo de actuaciòn, y es una tarea que tiene que llegar a la interna de cada cooperativa para prevenir y/o atender las consecuencias màs extremas de la discriminaciòn y abuso de poder que atente contra la vida de las mujeres o de cualquier persona vulnerable.
Profundizar estas lìneas de trabajo lleva sin duda a la reeducaciòn, a incidir en el espacio donde se generan (o se disuelven) las actitudes sexistas desde tempranas edades. Aceptar nuevos roles mas equitativos y el derecho al desarrollo personal cualquiera sea el sexo de las personas, es un cambio cultural que llevará varias generaciones. Sin embargo, ya se ha comenzado y hay que sostener los pasos en ese sentido.
Soc. Cecilia Tenaglia, Ms. Economìa Social y Empresa Cooperativa /MU)
[1] Ver “Los estatutos de la cooperativa de Rochdale” en https://www.gestionparticipativa.coop/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=254:los-estatutos-de-la-cooperativa-de-rochdale&catid=37:getaways&Itemid=364
[2] Ver Recreación Nº 5 del Proyecto “Cooperaciòn con equidad” https://www.youtube.com/watch?v=bLZQv7paE_o
[3] En Notas de orientaciòn para los principios cooperativos, ACI, 2012.
[4] En El cooperativismo comprometido con la igualdad - Web de UCOMUR - Cooperativas de trabajo de Murcia, España.
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