Cambio de Civilización y Economía Humana. Andres Lalanne, coordinador de la RIEH – Latinoamericana

El 21 de noviembre perdimos a nuestro amigo José Arocena, de quién hicimos en el Boletín 4 de la RIEH una referencia a su libro Los escenarios del cambio (https://youtu.be/utDi9T6go3k) en el cual nos decía que esos escenarios son los ámbitos en los cuales se desenvuelven las transformaciones que estamos viviendo, tanto a nivel personal como la humanidad.

 

En su libro José nos dice que hoy como nunca, nuestro mundo es multicolor y multifacético, o sea, no hay una forma única de familia o de educación. Lo religioso se expresa de las más variadas maneras. El trabajo se dispersa dejando de lado los viejos universos laborales. Nos hacemos preguntas sobre el sentido de la vida que muchas veces no sabemos cómo responder.

 

Estas transformaciones derivan de un gran proceso que se puede denominar cambio de civilización, de época, de modelo de civilización y se puede aplicar a algunos problemas centrales de nuestra época como el cambio climático. Este cambio es la consecuencia de la forma como hemos desarrollado la economía y la sociedad en relación con la naturaleza. Hemos llegado a un momento de no retorno y los gobiernos tratan de hacer algo, como lo vimos ahora en la COP28. Pero es el número 28 y la realidad nos muestra que pasaron 27 conferencias y que seguimos hablando de algo que no hemos llegado a resolver en mínima parte.

 

¿Qué pasará en la COP28 que está en este momento transitándose? Tal vez sea un momento en el cual finalmente los hombres y mujeres digamos: se acabó, esto no puede continuar así. No se trata solamente de no contaminar, se trata de cuidar y de regenerar. La naturaleza lo está exigiendo.

 

Desde hace años se viene insistiendo en que la Tierra no soporta más un modo de consumo como el que tenemos hoy, que en medio año, o menos de medio año, ya se consume todo lo que podía aportar nuestro planeta y seguimos sacándole recursos minerales y contaminando el ambiente.

 

Pero hay que reconocer que hay una realidad asociada a estos cambios tan importantes y es la tecnología. Incluso podemos decir que ella tiene más impacto sobre lo que pasa, sobre la transformación social que la política.

 

Eso es muy grave porque además la tecnología está muy concentrada desde el punto de vista del conocimiento en un puñado de grandes empresas fundamentalmente norteamericanas, también chinas, muy pocas europeas, ninguna de nuestra región, que son las que de alguna manera están dirigiendo, conduciendo estos cambios

 

Desde nuestra mirada de Economía Humana podemos advertir que la humanidad está en una situación muy complicada y desventajosa para tratar de revertir esta situación.

 

Sin embargo, también es cierto que, sobre todo entre los jóvenes, hay cada vez más una conciencia clara de que hay que cambiar porque si no, no hay futuro.

 

Los desafíos de la globalización para la paz

Hay otro tema importante, que es lo que se refiere a la globalización. Mientras estamos todavía viendo los resultados negativos de la globalización para muchas partes del mundo, para muchas poblaciones, para los perdedores, ya se empieza a hablar de desglobalización. Y a veces la enmienda puede ser peor que el soneto. ¿Por qué? Porque la globalización por lo menos es un proceso en el cual el mundo está integrado y está de alguna manera interconectado. En cambio, ahora surge la desglobalización y se trata de deslocalizar nuevamente las industrias que se fueron a Oriente, por ejemplo, a Asia, y volverlas a los territorios de origen. Entonces vemos que se trata de conceptos estratégicos, conceptos que tienen que ver con la posibilidad de escaseces o de guerras. En definitiva, desconfianza, recelo, falta de diálogo, falta de escucha.

 

Así como hubo un aplastamiento de las iniciativas más territoriales, locales, por la globalización, hay también una contra ola que puede llevarse lo que quedaba. Desde el punto de vista de la Economía Humana, la economía se tiene que construir en el territorio, y si bien, obviamente, con lazos con todos los mercados, es absolutamente necesario que las poblaciones tengan algún tipo de control sobre lo que pasa en su entorno.

 

El Papa Francisco ha dicho en una entrevista que en su criterio, siempre estuvimos en guerra y que la Tercera Guerra Mundial comenzó cuando terminó la Segunda, porque siempre ha habido guerras y porque siempre en las guerras, aunque a veces sean guerras entre dos estados, o guerras civiles, o guerras de conquista o de resistencia, siempre son muchos los actores que están involucrados. Siempre es la humanidad la que está involucrada.

 

En estos momentos que vivimos dos guerras tremendas, como la guerra en Ucrania y la de Israel con Hamás, debemos tener claro que la paz no puede ser una negociación. La paz tiene que ser una condición de la convivencia y de la relación entre los estados. Para eso se necesitan unas Naciones Unidas donde no pueda existir el veto de un país, o un país con sus aliados, contra todo el resto de la humanidad. Hay que pensar que tiene que haber una ética superior, una política superior, una estrategia de desarrollo humano integral que nos ponga a salvo de estas aventuras bélicas donde los que sufren siempre son los más débiles, las mujeres, los niños y las personas ancianas y desvalidas.

 

Una pandemia peor que el COVID 19

Más grave incluso, a nuestro juicio, es la tendencia a un individualismo exacerbado. Algunos lo relacionan también con la reciente pandemia, con la situación que supuso el aislamiento de personas, con el hecho de cuidarse a uno personalmente en exceso, sin considerar a los demás, por ejemplo, acopiando víveres o medicamentos.

 

Ese tipo de conductas que de alguna manera son propias de la sociedad en que vivimos, una sociedad hedonista, una sociedad donde parecería que hay algunos que necesariamente van a triunfar y otros van a perder, y que eso es un tema de mérito y no es un tema de origen familiar o de posibilidades de estudio. Una sociedad en la cual las personas se ven tentadas por adicciones, que son momentos de gratificación frente a momentos de sufrimiento, de depresión. Por eso el consumo de drogas aumenta en el mundo, la influencia, por tanto, de los que trafican es cada vez mayor y ahora hablamos de narco estados. Y seguimos, de alguna manera alimentando una forma de convivencia que es la que lleva a tomar estos riesgos porque vivimos solos, vivimos separados, no creamos comunidad. Esta es la verdadera respuesta, está en los barrios, en las localidades, en los centros donde se encuentran las personas y conviven y comparten. Si no lo hacemos, si no tenemos estos lugares de convivencia, vamos a estar en serio riesgo en el futuro.

 

El consumismo es una enfermedad de la sociedad y nosotros tenemos que trabajar en enseñar a todos, y con nuestro comportamiento en particular, en el sentido de ser lo más austeros posible dentro de lo que es una vida confortable y feliz. En este sentido también es importante decir que gran responsabilidad de esto lo tienen las empresas de productos de consumo masivo, que solo les preocupa su línea de beneficios y no tienen en cuenta los aspectos negativos de su actividad. Muchas multinacionales, por un lado, se visten con ropas de defensa del ambiente, lo que se llama greenwashing, pero al mismo tiempo a través de la publicidad nos llevan a un consumismo desenfrenado.

 

La democracia está en riesgo

También es altamente preocupante el problema de la debilidad de las democracias, de la desafección de las personas y de los pueblos con los valores democráticos. No porque no los consideren en sí mismos, sino porque la democracia, en muchos casos, ha sido capturada por ciertos grupos, partidos, facciones, que la utilizan simplemente como una manera de mantenerse en el poder.

 

Se ha perdido, por supuesto, la representatividad real de las mayorías, pero también un poco la proyección de la política como el bien común, como el trabajar por una vida más agradable, más compartida, con más futuro. Esto también hace que las ideologías más racionales se hayan diluido y aparezcan ideologías extremas. Las ideologías que llevaron al mundo a un cierto auge durante el siglo XX, que estaban relacionadas con la socialdemocracia, la democracia cristiana, el liberalismo progresista, se ha visto sustituidas, por un lado, por una especie de indiferenciación de los partidos históricos y de estas corrientes históricas en lo que algunos llaman un socioliberalismo, que no es ni chicha ni limonada, pero en el cual confluyen partidos de tradición social con partidos de tradición liberal. Y, al mismo tiempo, avanzan las ideas extremas, que van penetrando con propuestas populistas que, de alguna manera, frente al desencanto de las poblaciones, son elegidas, como es el caso de Argentina.

 

Y en América Latina también tenemos la deriva desde la democracia hacia regímenes dictatoriales, regímenes que no respetan los derechos humanos, regímenes que son a su vez muy personalistas, muy apropiados por personas y grupos. No podemos dejar de pensar en Venezuela en primer lugar, con un largo proceso que empieza con un espíritu revolucionario y termina en una sociedad corrupta con graves violaciones a los derechos humanos. También podemos decir lo mismo de Nicaragua, donde Ortega y su esposa manejan con mano de hierro y censurando todo lo que se les opone y llevando al exilio a muchos políticos y militantes opositores. incluso lo que pasa en El Salvador, de alguna manera, con un régimen muy personal y muy poco plural de Bukele, que ya está buscando una reelección ilegal.

 

Si sumamos todos estos asuntos a otras situaciones muy tremendas como la de Guatemala, donde se resiste la entrega del poder a un legítimo ganador, vemos un panorama realmente muy poco claro para el futuro. Confiemos en que, como decía Juan Pablo Terra, la sensatez básica de las personas, del pueblo, pueda llevar a mejores destinos estas tristes aventuras.

 

Responsabilidad Ciudadana desde la RIEH

¿Cuál es nuestra responsabilidad ciudadana como miembros de Economía Humana? La tradición de Economía Humana es desde el principio, una mirada compasiva, de misericordia hacia las situaciones más desfavorecidas.

 

¿Quiénes son ellos? Son pobres, son sectores marginales, son los inmigrantes, son aquellos que están encarcelados por no haber tenido oportunidades de estudiar más que en la universidad de la calle y luego en la universidad de la cárcel.

 

La responsabilidad ciudadana no es solamente un compromiso con los más desfavorecidos, sino un comportamiento del ciudadano, del respeto del medio ambiente, de los demás, de la sociedad en general, y en particular en el rol que todos tenemos como consumidores.

Un compromiso cotidiano que dice a no dejarse conquistar por ese hedonismo consumista e individualista, que en última instancia destruye al ser humano. Y es un compromiso que se renueva, que se enriquece, que presenta siempre nuevos desafíos, como el que estamos transitando ahora con las ollas y merenderos en Montevideo en particular, a través de la iniciativa Comida Solidaria.     www.comidasolidaria.org

 

En los desafíos que nosotros encontramos en este momento crítico, encontramos que se requiere un cambio cultural radical que implica muchas cosas, muchos y quizás nuevos compromisos. Un compromiso obviamente con esta población a la que estábamos hablando, pero también un compromiso local, nacional, global, una ciudadanía mundial responsable y solidaria, En ese sentido tenemos que explorar todas las formas de compromiso en relación, por ejemplo,  con la protección de la naturaleza, con la democracia, con la valorización de los partidos políticos y del compromiso por el cuidado de la polis, fortalecer el diálogo intercultural, el diálogo intergeneracional, el diálogo internacional; ser capaces de dirigirnos a los sectores marginales, a los más empobrecidos, pero en general a toda la sociedad.

 

No aceptamos una integración que excluya a los que hoy están por fuera del modelo de civilización que tenemos.

En esto, son muy importantes los medios de comunicación, ya que no solamente informan, sino que también pueden deformar, cuando se hacen eco de noticias manipuladas o de rumores o sensacionalismo que no tienen mucho, que no aportan a la vida colectiva. El periodismo serio y de investigación que se necesita es una rara avis. Tenemos pocos programas de ese tipo y es necesario que prestemos atención a ese tipo de oferta en lugar de la tradicional información de la televisión o de ciertos sitios web.

 

Nuevas empresas para una nueva sociedad

Otro punto tiene que ver con el tema de las empresas. Las empresas que hoy tenemos, en su gran mayoría, responden a un modelo que fue creado hace cientos de años, el cual se puede graficar como una pirámide; en la cúspide están los dueños y en la base los trabajadores. Y hay mandos medios que regulan un poco las relaciones entre la cúpula y la base.

 

Ese modelo que ha dado lugar a mucho sufrimiento - pero que se ha ido mejorando con la legislación laboral -, y nuestro país es bastante avanzado en ese sentido. está absolutamente perimido, no tiene futuro. ¿Por qué? Porque con lo complejo que es el mundo actual, no es suficiente que haya una persona o un grupo pequeño de personas que sean los que dirigen y que los que piensan y luego toman las decisiones. Siempre tiene que haber alguien que tome las decisiones, pero el asunto es quién participa en ello. Y en ese sentido creemos, junto con Koldo Saratxaga del País Vasco, que el conocimiento está en todas las personas. Y muchas veces el conocimiento tácito, que es ese saber hacer, está más en la base que arriba de la pirámide.

 

Esto exige transformar a las empresas que son muy importantes para el desarrollo y para el funcionamiento de la economía, y las organizaciones de todo tipo con las cuales nosotros interactuamos y debemos seguir conectados.

 

Entonces, en la sociedad actual, en la sociedad de conocimiento, ya no puede ser mantenerse un esquema del tipo tradicional, y por eso hay muchas alternativas, que vienen de la mano de la economía del bien común, del triple impacto, de la responsabilidad social empresarial, y obviamente, también de la Economía Humana, que ha reconocido esto desde el principio. Para cualquier proyecto: Investigación, o sea conocimiento, participación de todos los involucrados, y acción.